viernes, 21 de agosto de 2026

self

 El deseo de expresión artística, vinculado al romanticismo, surge del deseo de lo real: no tanto de que el mundo se nos presente, sino de que nosotros estemos presentes en él. La subjetividad se interpuso entre nosotros y el mundo, y la individualidad se volvió aislamiento; la vía de retorno a la convicción en la realidad pasa por el reconocimiento de la "incesante presencia del yo". El romanticismo desplazó el énfasis de la mímesis (el mundo como objeto) a la expresión (el sujeto), buscando acercarse más, mientras que el modernismo llevó más lejos esa presencia del yo para sí mismo.


Los creadores de medios digitales adoptan ambas estrategias para lograr esa auto-presencia. En la pintura de perspectiva lineal, la distancia visual crítica (la ventana de Alberti) separa sujeto y objeto. Para reducirla y lograr inmediatez, hay dos caminos: que el espectador atraviese la ventana hacia el mundo representado (estrategia romántica, adoptada por la realidad virtual) o que los objetos representados rodeen al espectador (estrategia modernista, adoptada por la computación ubicua y la hipermedia, donde los objetos se fragmentan en múltiples paneles o aplicaciones que compiten por la atención). En ambos casos, el sujeto se define dinámicamente: en RV, como una sucesión de puntos de vista; en hipermedia, como una sucesión de relaciones entre aplicaciones. Su identidad se constituye por esas oscilaciones.


Pero la inmediatez plena nunca se alcanza porque los medios transparentes siempre se definen en referencia a otros medios, y el sujeto nunca logra la presencia directa con los objetos. Cuando falla la estrategia de transparencia, surge la estrategia contraria: la fascinación por la mediación misma. Si la inmediatez fuera posible y el yo pudiera fusionarse con el objeto, los medios no serían necesarios para la definición del yo; pero eso no es posible hoy, pues los medios son parte constitutiva de nuestro mundo. Así, la inmediatez se redefine como estar en presencia de los medios, y esa fascinación funciona como sublimación del deseo inicial de inmediatez.


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