el artículo Misticismo mexicano: la feminidad como búsqueda (2021), de Jessica Ortega Díaz, Natalia Gurieva y Alfredo Zárate Flores, publicado en El Ornitorrinco Tachado. Revista de Artes Visuales de la Universidad Autónoma del Estado de México, analiza la construcción cultural de lo femenino en México a partir de la narrativa tradicional. El texto articula tres ejes teóricos: la performance de Paul Zumthor, las identidades imaginadas de Fernando Broncano y la desfuncionalización de Aurelio González, proponiendo que los relatos orales no solo transmiten valores culturales, sino que configuran imaginarios colectivos en transformación, particularmente en relación con el papel de la mujer.
La tradición oral es planteada como un espacio central de construcción identitaria donde mito, leyenda e historia articulan formas de comprender el mundo y de organizar lo social. En el contexto mexicano, esta tradición presenta un carácter híbrido derivado del cruce entre matrices indígenas, europeas y africanas, lo que da lugar a figuras femeninas complejas, cargadas de significación simbólica. A partir del análisis de relatos como la Mometzcopinqui, las curanderas, la sirena de Zirahuén y La Llorona, se identifican constantes estructurales: vínculos con lo sobrenatural, ambivalencias entre protección y amenaza, y funciones sociales relacionadas con el cuidado, la sanción moral o la mediación con lo divino. Estas figuras operan como dispositivos culturales dinámicos que evidencian transformaciones históricas en la percepción de lo femenino.
Desde la noción de “identidades imaginadas”, se subraya que la identidad es un proceso múltiple, inestable y condicionado por estructuras sociales que generan pertenencias y exclusiones. En este marco, la desfuncionalización implica que los relatos dejan de operar como explicaciones literales del mundo para convertirse en contenedores simbólicos que preservan y reconfiguran valores culturales. Los elementos míticos y maravillosos se resignifican como signos que permiten reinterpretaciones contemporáneas, posibilitando la emergencia de nuevas configuraciones de lo femenino en relación con los contextos actuales.
La investigación se materializa en una serie fotográfica que reinterpreta estas figuras mediante una performance visual. A través de la desfuncionalización y el reordenamiento de códigos culturales, las imágenes trasladan los relatos al presente utilizando retrato, escenificación, edición digital y musicalización. Producidas en Salamanca, Guanajuato, las piezas construyen nuevas lecturas: confrontación y fuerza en la Mometzcopinqui, sororidad en las curanderas, melancolía en La Llorona y ensoñación en la sirena. En conjunto, el proyecto propone una resignificación de estas figuras como dispositivos activos de producción simbólica, donde la práctica artística opera como medio para actualizar, tensionar y redistribuir los imaginarios culturales sobre la mujer en la sociedad mexicana contemporánea.