La violencia de género dirigida hacia las mujeres es una problemática la cual debe abordarse
desde distintos ámbitos como el político, social, económico entre otros más. Sin embargo,
tratar un problema tan arraigado en el sistema actual es casi imposible utilizando sus propias
herramientas y creencias; por esta razón recurro a la conjunción arte-magia. El proyecto
pretende unir estas fuerzas en la creación de amuletos que generen un cambio a nivel
metafísico en nuestro entorno y que al mismo tiempo propicien la reflexión objetiva sobre las
consecuencias violentas que tiene la manipulación de la imagen femenina.
En el proceso escultórico se concreta plásticamente el nexo entre el mundo y la imaginación;
posteriormente el objeto producido influye en el moldeado del mundo exterior. En la
producción con medios digitales este nexo se complejiza; al incluir la tecnología las
narrativas que se generan contienen múltiples discursos. Dentro de este doble metalenguaje,
las nociones de feminidad han tenido la oportunidad de ir mutando, se está experimentando
tanto la pérdida de identidades como la creación de nuevas. En el entorno digital, la mujer ha
encontrado un espacio para deconstruirse jugando con la simbología que la representa.
Es importante representar estas nuevas actitudes ante los males que vivimos desde el arte
ya que éste funciona como un testimonio histórico revelador de las creencias y los códigos
de las culturas.
Los mitos y ritos han formado parte de las culturas desde el comienzo de la historia de la
humanidad; han sido parte de lo religioso, de lo mágico, de lo económico y de lo social. Se
han creado historias sagradas que explican de alguna manera nuestra existencia, el origen
del mundo, la vida y la muerte. Paralelamente se ha ido desarrollando el arte valiéndose del
conjunto de estas creencias ya sea para afirmarlas, negarlas o reconfigurarlas.
Siendo la primeras representaciones simbólicas, las pinturas rupestres respondían
simplemente a una necesidad práctica; obtener el alimento. Entre más clara fuera la
representación de lo deseado más fácil sería conseguirlo y a su vez la misma representación
satisfacia ese deseo. En lo que se refiere a la escultura y específicamente a la
representación del cuerpo femenino, conocemos como venus prehistóricas a pequeñas
esculturas talladas en diversos materiales pertenecientes en su mayoría al periodo
Paleolítico. Por lo general ilustran cuerpos femeninos obesos con algunos atributos sexuales
destacados, la vulva, los glúteos y los senos extremadamente grandes; estas piezas han sido
asociadas al cullto a la fertilidad, a deidades o como ideal de la belleza prehistórica.
Independientemente de la interpretación de su simbología, por su pequeño tamaño y fácil
manejo se puede asegurar que se trataban de amuletos. A grandes rasgos, se le conoce
como amuleto a un objeto que tiene la propiedad de manipular la energía. Un amuleto existe
como representación del mito, de las más profundas creencias, y se manifiesta a través del
ritual; hace presente, reafirma o invoca aquello que representan. El ritual y el arte existen en
un plano similar dentro de los imaginarios o espacios simbólicos de una sociedad: son el
puente, el punto de contacto o encuentro entre la creencia y lo culturalmente integrado.