martes, 14 de abril de 2026

 el artículo Misticismo mexicano: la feminidad como búsqueda (2021), de Jessica Ortega Díaz, Natalia Gurieva y Alfredo Zárate Flores, publicado en El Ornitorrinco Tachado. Revista de Artes Visuales de la Universidad Autónoma del Estado de México, analiza la construcción cultural de lo femenino en México a partir de la narrativa tradicional. El texto articula tres ejes teóricos: la performance de Paul Zumthor, las identidades imaginadas de Fernando Broncano y la desfuncionalización de Aurelio González, proponiendo que los relatos orales no solo transmiten valores culturales, sino que configuran imaginarios colectivos en transformación, particularmente en relación con el papel de la mujer.

La tradición oral es planteada como un espacio central de construcción identitaria donde mito, leyenda e historia articulan formas de comprender el mundo y de organizar lo social. En el contexto mexicano, esta tradición presenta un carácter híbrido derivado del cruce entre matrices indígenas, europeas y africanas, lo que da lugar a figuras femeninas complejas, cargadas de significación simbólica. A partir del análisis de relatos como la Mometzcopinqui, las curanderas, la sirena de Zirahuén y La Llorona, se identifican constantes estructurales: vínculos con lo sobrenatural, ambivalencias entre protección y amenaza, y funciones sociales relacionadas con el cuidado, la sanción moral o la mediación con lo divino. Estas figuras operan como dispositivos culturales dinámicos que evidencian transformaciones históricas en la percepción de lo femenino.

Desde la noción de “identidades imaginadas”, se subraya que la identidad es un proceso múltiple, inestable y condicionado por estructuras sociales que generan pertenencias y exclusiones. En este marco, la desfuncionalización implica que los relatos dejan de operar como explicaciones literales del mundo para convertirse en contenedores simbólicos que preservan y reconfiguran valores culturales. Los elementos míticos y maravillosos se resignifican como signos que permiten reinterpretaciones contemporáneas, posibilitando la emergencia de nuevas configuraciones de lo femenino en relación con los contextos actuales.

La investigación se materializa en una serie fotográfica que reinterpreta estas figuras mediante una performance visual. A través de la desfuncionalización y el reordenamiento de códigos culturales, las imágenes trasladan los relatos al presente utilizando retrato, escenificación, edición digital y musicalización. Producidas en Salamanca, Guanajuato, las piezas construyen nuevas lecturas: confrontación y fuerza en la Mometzcopinqui, sororidad en las curanderas, melancolía en La Llorona y ensoñación en la sirena. En conjunto, el proyecto propone una resignificación de estas figuras como dispositivos activos de producción simbólica, donde la práctica artística opera como medio para actualizar, tensionar y redistribuir los imaginarios culturales sobre la mujer en la sociedad mexicana contemporánea.

primera profe feminista

 Se recupera la figura de Dolores Correa Zapata, profesora mexicana activa a finales del siglo XIX e inicios del XX, en el contexto del sistema de escuelas normales durante el porfiriato, como la primera mujer en México que se autonombró feminista. Su trayectoria se inscribe en un momento en que la educación femenina estaba estrictamente regulada por nociones de “naturaleza” y utilidad social, donde las maestras eran mano de obra más barata y estable que los hombres. Influida por el pensamiento protestante, definía el feminismo como una exigencia de justicia: “levantar a la mujer al nivel de su especie”, es decir, al de la humanidad misma.

Su labor educativa se desarrolló principalmente en el ámbito de la formación normalista, desde donde impulsó una transformación profunda de los contenidos y fines de la educación de las mujeres. Defendió el acceso femenino al estudio de las ciencias, cuestionó la supuesta inferioridad intelectual de las mujeres y exigió su acceso a puestos de poder dentro de las instituciones educativas, así como la igualdad jurídica frente a los hombres. Estas posturas generaron tensiones directas con las autoridades educativas; a pesar de contar con una sólida trayectoria, le fue negado el cargo de directora de la Escuela Normal para profesoras por decisión de Justo Sierra, en un contexto de debate sobre la posible instauración de escuelas mixtas, rechazadas bajo argumentos esencialistas sobre la diferencia sexual.

En este mismo periodo, otras figuras como Rafaela Suárez Solórzano (directora entre 1880-1905) y Juvencia Ramírez de Chávez (1905-1912) permiten observar las disputas ideológicas al interior del campo educativo. Mientras Rafaela rompió con el modelo de mujer pasiva al ocupar cargos públicos y defender espacios para sus alumnas frente a instituciones masculinas como la Escuela de Jurisprudencia, Juvencia representó una postura conservadora que limitaba la educación femenina a lo doméstico. La destitución de Rafaela en 1905 y el nombramiento de Juvencia evidencian la preferencia institucional por perfiles acordes al orden patriarcal, así como la exclusión sistemática de figuras más radicales como Correa Zapata.

Estas tensiones se inscriben en un marco más amplio de control político de la educación por parte del Estado porfirista. La decisión de separar las escuelas normales de la universidad, impulsada por Justo Sierra, respondió menos a razones pedagógicas que a la necesidad de regular la formación de quienes educaban a la mayoría de la población. Esto limitó la profesionalización universitaria de las maestras y consolidó un modelo educativo diferenciado por género. En este contexto, la intervención de Correa Zapata no solo fue pedagógica sino política: su práctica y discurso configuraron una de las primeras articulaciones del feminismo en México desde la educación, entendida como espacio estratégico de disputa simbólica y material.

viernes, 20 de marzo de 2026

como se podria enseñar otra manera -de entender el mundo? la tecnología, más allá de sus mitos, cómo es? como funciona? en observar? como se enseña y / o aprende tecnologia, es obviamente una pregunta imposible, entonces, cómo llamaríamos a eso , curiosidad?

la creación? el arte y la tecnología son en esencia lo mismo, es la experimentación desde todos lados. quizá el arte como esta disciplina abstrata y sensible y la tecnología en su racionalidad..  cultivar la iamginacion y el ingenio, como se sabe, el probelma esa la divison, percibirse separado del otro , por eso estar juntos se siente tan bien

miércoles, 18 de marzo de 2026

mexican girl

 mexican girl dying x thomas



lunes, 16 de marzo de 2026

 los medios deben ser liberados, deslindados de la propiedad privada y el apoyo comercial, debe ser puesta al servicio de la humanidad. debemos tomar control de la videosfera, debemos arrancar la red  de la arcaica y corrupta inteligencia que la domina, 

martes, 10 de marzo de 2026

especulacion narrativa y arte

 El realismo especulativo, desarrollado por Quentin Meillassoux a partir de 2006 con su libro Après la finitude, es una corriente filosófica que busca pensar la realidad independientemente de la percepción humana, cuestionando la idea de que solo conocemos lo que experimentamos. Por ejemplo, plantea preguntas como: “¿Qué leyes de la física existirían si no hubiera conciencia humana?” Su interés es ontológico y abstracto, especulando sobre lo que podría existir más allá del humano.

Por su parte, la fabulación especulativa, propuesta por Donna Haraway a partir de la década de 1980, es un método narrativo, ético y creativo. A través de historias, ficciones y mundos posibles, se exploran relaciones entre humanos, animales, máquinas y ecosistemas. La fabulación especulativa no se limita a pensar la realidad, sino que imagina cómo podrían organizarse las relaciones de manera distinta, combinando ética, política y tecnología.

En resumen, mientras el realismo especulativo surge en el siglo XXI con Meillassoux y se centra en la existencia independiente de la conciencia humana, la fabulación especulativa de Haraway busca crear mundos imaginativos que nos permitan repensar nuestras relaciones y responsabilidades.


Cecilia Vicuña


4

Artista y poeta chilena cuyo trabajo mezcla cosmovisiones andinas, ecología y política.

Sus instalaciones con hilos, tejidos y quipus imaginan redes de conexión entre:

  • humanos

  • naturaleza

  • memoria indígena

  • territorio

Aunque no siempre se nombra así, su obra funciona como fabulación especulativa, porque propone imaginar otras relaciones con la tierra y la historia.


Carolina Caycedo

4

Artista colombiana que trabaja con ríos, territorios y comunidades.

En su serie Cosmotarrayas, transforma redes de pesca en esculturas que imaginan nuevas cosmologías del agua y del territorio.

Su trabajo mezcla:

  • activismo ambiental

  • mitologías indígenas

  • especulación sobre futuros ecológicos


Adriana Bustos

4

Artista argentina que trabaja con mapas, archivos y narrativas históricas.

Sus dibujos e instalaciones crean cartografías imaginarias donde se mezclan:

  • historia colonial

  • ciencia

  • naturaleza

  • ficción

Con esto propone otras formas de narrar el mundo y la historia.


Tabita Rezaire

4

Artista de nuevos medios que mezcla internet, espiritualidad, ciencia ficción y pensamiento decolonial.

Su trabajo imagina conexiones entre:

  • tecnología digital

  • cosmologías africanas

  • ecología

  • espiritualidad

Se relaciona con corrientes como el afrofuturismo, que también es una forma de fabulación especulativ

tecnologías de conocimiento

El wampum de los pueblos del noreste de Norteamérica y el khipu de los Andes son ejemplos de cómo las sociedades han desarrollado tecnologías de conocimiento antes de la escritura alfabética o la digitalización. Ambos sistemas utilizan materiales simples —conchas en el caso del wampum, cuerdas y nudos en el khipu— para registrar información vital sobre relaciones sociales, memoria colectiva y organización política.

Mientras el wampum servía para documentar acuerdos, genealogías y tratados, funcionando como un archivo material y diplomático, el khipu registraba censos, tributos y datos administrativos, constituyendo una forma de base de datos numérica y simbólica. En los dos casos, la información no existe separada de las relaciones sociales: los cinturones de wampum y los nudos de khipu son portadores de autoridad, memoria y vínculos comunitarios.

Estos ejemplos muestran que la tecnología no necesita ser electrónica o mecánica para organizar conocimiento; puede ser una práctica profundamente relacional y situacional, uniendo objetos, personas y comunidades. Por eso investigadores contemporáneos y teóricas como Marilyn Strathern y Donna Haraway encuentran en ellos inspiración para pensar la tecnología como red de relaciones más que como herramienta aislada. En otras palabras, tanto wampum como khipu nos recuerdan que el conocimiento siempre está tejido con la vida social, y que los objetos pueden ser mediadores activos de memoria y poder.


Qué significa “tecnología apropiada

 La teoría de la tecnología apropiada fue desarrollada principalmente por el economista E. F. Schumacher y aparece de forma clara en su libro Small Is Beautiful publicado en 1973. Esta propuesta surge como una crítica al modelo de desarrollo industrial dominante, especialmente al tipo de tecnología que se expandió después de la Segunda Guerra Mundial.

Schumacher observaba que muchas tecnologías industriales estaban diseñadas para grandes economías, grandes capitales y producción masiva, pero cuando se trasladaban a contextos rurales o a países en desarrollo producían efectos problemáticos: dependencia económica, desempleo, destrucción ambiental y pérdida de conocimientos locales.

Por eso propuso la idea de “tecnología apropiada”.

Qué significa “tecnología apropiada”

Para Schumacher, una tecnología es apropiada cuando se adapta al contexto social, económico y ecológico donde se utiliza. No se trata de usar siempre la tecnología más avanzada, sino la que mejor responde a las necesidades de una comunidad.

La tecnología apropiada suele tener algunas características clave:

Escala pequeña
Está pensada para comunidades o grupos locales, no para producción masiva global.

Bajo costo
Puede construirse o mantenerse sin depender de grandes inversiones.

Facilidad de reparación
Las personas que la usan pueden entenderla, mantenerla y repararla.

Uso de recursos locales
Aprovecha materiales y conocimientos disponibles en el territorio.

Impacto ambiental reducido
Busca minimizar el daño ecológico.

Schumacher llamaba a esto también “tecnología intermedia”, porque se sitúa entre dos extremos: la tecnología tradicional muy básica y la tecnología industrial altamente compleja.

 

¿Los términos High-tech, Low-tech y No-tech tienen autor?

En realidad no tienen un solo autor claro. Son términos que surgieron de manera gradual en distintos campos (ingeniería, cultura tecnológica, diseño, ecología). Con el tiempo se volvieron categorías analíticas usadas para describir tipos de tecnología, más que conceptos teóricos creados por una sola persona.

High-tech

El término high-tech empezó a popularizarse en los años 60 y 70 para describir tecnologías muy avanzadas, especialmente en industrias como:

  • informática

  • electrónica

  • aeroespacial

  • telecomunicaciones

También aparece en arquitectura con el estilo llamado high-tech architecture, asociado a arquitectos como Richard Rogers y Norman Foster, donde se muestran estructuras tecnológicas visibles (tubos, acero, sistemas mecánicos).

El término se volvió común en medios y economía para referirse a industrias tecnológicas avanzadas.

Low-tech

Low-tech surge después como un término comparativo. No tiene un autor único, pero su desarrollo está muy influenciado por ideas como:

  • la tecnología apropiada de E. F. Schumacher

  • movimientos de sostenibilidad

  • diseño ecológico

  • cultura DIY

Hoy existe incluso un proyecto muy influyente llamado Low‑tech Lab que documenta tecnologías simples y reparables.

No-tech

No-tech tampoco tiene autor específico. Surge en debates contemporáneos sobre sostenibilidad y diseño para cuestionar algo más profundo:

si un problema realmente necesita tecnología o si puede resolverse cambiando prácticas sociales.

Se usa mucho en arquitectura bioclimática, diseño sostenible y decrecimiento.

En resumen:

  • High-tech → tecnología avanzada y compleja

  • Low-tech → tecnología simple, accesible y sostenible

  • No-tech → soluciones sin tecnología o con mínima intervención técnica

Son más bien categorías culturales y críticas, no teorías formalizadas.

miércoles, 4 de marzo de 2026

https://interfacecritique.net/book/olia-lialina-from-my-to-me/

 INTERFACECRITIQUE


Examinando las condiciones y contingencias de los aparatos y las aplicaciones


SOBRE

DE MI (MY) A MÍ (ME)


Olia Lialina


“Mí” es barato. “Mí” es fácil de controlar. “Mí” es fácil de canalizar. “Mí” es esclavo de su propio reflejo. “Mí” es esclavo de las plataformas que hacen ese reflejo brillante. “Mí” es dato. “Mí” es dato cercano al metadato. Esto hace que “Mí” sea perfecto para satisfacer a los anunciantes y alimentar a las redes neuronales.


Este artículo desarrolla afirmaciones que he hecho recientemente en charlas y textos sobre la WWW, el diseño web y los sitios personales, así como las incluidas en este volumen. Como el editor (y probablemente también los lectores) notó, cada vez que busco contraejemplos a los nuevos productos de medios creados bajo el cruel e hipócrita paradigma UX, termino evocando un sitio web —o más precisamente, un sitio de un género particular—: “el GeoCities de los 90”.


Esta selectividad es intencional. Como conservadora e investigadora del archivo One Terabyte of Kilobyte Age, estoy rodeada de sitios GeoCities construidos y abandonados por webmasters amateurs entre 1995 y 2009. Los sitios amateurs son centrales en mi argumento porque constituyen el corpus del archivo y de mi investigación sobre la historia de la web. Este enfoque no es accidental: se desarrolla a partir de la tesis de que las páginas personales son el núcleo conceptual y estructural de la WWW

.


Su aparición fue accidental, su tiempo breve, su valor e influencia minimizados; fueron borradas u ocultadas. Y dado que esta arrogancia de la industria IT y de los círculos de Interacción Humano-Computadora no fue accidental —sino que respondió al llamado de la “computadora invisible”, cuyo instrumento central es alienar a los usuarios de su medio— elegí argumentar lo contrario e ilustrarlo con artefactos que destacan momentos en la historia del medio en que sus usuarios estaban en el poder.


La elección de la palabra “momentos” y el uso del pasado también son intencionales. El hecho de que el tiempo de las páginas personales haya terminado es evidente. Lo que la nostalgia actual por la web temprana (“netstalgia”) oculta es que nunca hubo realmente un “tiempo” para ellas.


Así como nunca existió un período Web 1.0 en sí mismo. Primero, el término es retrospectivo. Y segundo: la afirmación de marketing Web 2.0 hecha en Silicon Valley en 2004 sobre el futuro de la web no debería definir los diez años anteriores como si fueran homogéneos o su opuesto. No hubo un corte “2.0” que dejara atrás ciertos contenidos y formas —como los sitios personales—.


Tampoco hubo una evolución “natural” que hiciera que la gente dejara de construir sus páginas personales. La profesionalización o el internet más rápido —razones frecuentemente citadas— podrían haber producido lo contrario: una tradición más rica y luminosa de personas construyendo sus propios ciberhogares.


Nunca hubo un momento en la historia de la web en que construir tu hogar fuera celebrado por líderes de opinión. La idea de invertir tiempo en construir tus propios rincones del ciberespacio fue suprimida sin piedad por proveedores de hosting y “padres” de Internet.


La frase sarcástica:


“Pueden llamarla página de inicio, pero es más como el gnomo en el jardín delantero de alguien”


no fue dicha por algún profeta de redes sociales ni por un Zuckerberg o Dorsey metafórico, sino por el propio Tim Berners-Lee, tan temprano como en 1996 —año que solemos considerar la edad dorada de las páginas amateurs.


Tengo varias sugerencias para quienes decidan hacer su página en la tercera década del siglo XXI. La mayoría aparecerán al final, pero hay una que quiero hacer ahora mismo:


No veas hacer tu propia página como nostalgia. No participes en la tendencia netstálgica. Lo que haces es una declaración, un acto de emancipación. Continúas una tradición de liberación de 25 años.


Comprender la historia de la Web


Para entender la historia de la web y el papel de sus usuarios, debemos reconocer que quienes construyeron hogares, mundos, criptas, guaridas, universos y dimensiones estaban desafiando la arquitectura y los protocolos (en sentido figurado). Secuestraron la primera página de inicio del navegador y desarrollaron ese concepto en otra dirección.


Un usuario construyendo, mudándose y tomando control de un territorio nunca fue el plan. Fue una práctica subversiva, incluso en 1995.


Tim Berners-Lee afirmó que la página personal no era realmente un “hogar”, sino más bien un espacio exhibicionista, un cartel público. Él pedía herramientas más fluidas y conectadas. Sin embargo, esas herramientas terminaron materializándose como LiveJournal, Friendster, Facebook y otras plataformas que enseñaron a los usuarios que su papel no era construir, sino conectarse y entregar contenido.


Ridiculizar a los amateurs


Desde 1996, las páginas personales fueron objeto de burla. Manuales como Creating Killer Web Sites, Web Pages That Suck o Taking Your Talent to the Web criticaban animaciones de sangre goteante, textos parpadeantes, logos 3D, fondos ruidosos.


Se protegió a Internet de combinaciones de colores “incorrectas”, del sonido de fondo molesto y del <marquee>. Pero a largo plazo, eso fue el inicio del fin del diseño web como profesión significativa.


En 2016, Vincent Flanders escribió:


“En 2016 el diseño web es lo que Google quiere que sea.”


Más cierto aún en 2020.


El fin del diseñador web


Ya no hay diseñadores web. Hay diseñadores gráficos y desarrolladores, front-end y back-end. La web dejó de ser vista como medio y pasó a ser tecnología subyacente.


Hoy la mayoría de apps móviles, señalización digital e instalaciones están construidas con HTML, CSS y JavaScript, pero como navegadores en modo kiosco. Invisibles.


Trayectorias: De “My” a “Me”


Otra trayectoria clave es la que va de Under Construction → Update → Upload.


Under Construction: construir la web


Update: relación complicada con la web


Upload: alimentar formularios con contenido


También propone seguir la trayectoria de “My” a “Me”.


“My” implicaba posesión activa:

mi sitio, mi mundo, mi espacio, mi universo, mi colección.


“Me” es otra cosa:

solo yo, mi reflejo, mi perfil, mi historia.


El punto culminante de esa transición fue la portada de Time de 2006 (“Person of the Year: You”). Tú, el usuario, celebrado —pero convertido en productor gratuito de datos.


“My” era peligroso.

“Me” es perfecto.


“Mí” es barato.

“Mí” es controlable.

“Mí” es canalizable.

“Mí” es esclavo de su reflejo.

“Mí” es dato.

Dato cercano al metadato.


Perfecto para anunciantes y redes neuronales.


¿Qué hacer?


No colaborar.

No publicar donde no puedas convertir tu texto en hipertexto.

No subir imágenes donde no puedas enlazarlas.

No aceptar timelines algorítmicos.


Haz una página web.

Enlaza a otros que también tengan una.


Pero el mayor desafío no es solo abandonar plataformas:

es abandonar la idea de que “Mí” debe ser el centro.


No lleves el “Me” impuesto a nuevos espacios.

Contaminará incluso las mejores iniciativas.